La banalidad del bien

25 Oct

“Corporaciones. ¿Instituciones o psicópatas?”, es un documental canadiense del 2003 sobre la corporación multinacional moderna. Éste se caracteriza por tener una tesis muy peculiar: “las corporaciones son psicópatas”. A partir de la constatación de que las empresas modernas, amparadas por el estatus de personas jurídicas, adquirieron derechos propios de los seres humanos, la película muestra todas las grandes responsabilidades que las corporaciones no asumen y cómo este hecho está afectando nuestra vida diaria.

Este documental nos invita a considerar y reflexionar sobre el concepto de “banalización del mal” acuñado por Hanna Arendt en su libro Eichmann en Jerusalén. En 1961, en Israel, se realizó el juicio a Adolf Eichmann por genocidio contra el pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial. Una de las corresponsales presentes en el juicio, como enviada de la revista The New Yorker, fue Hannah Arendt.

En 1963, basándose en sus reportajes del juicio, Arendt escribió el ya mencionado libro. En él no describe únicamente el desarrollo de las sesiones, sino que hace un análisis de Eichmann como individuo. Arendt considera que Adolf Eichmann no poseía una trayectoria antisemita ni presentaba los rasgos de una persona con carácter retorcido. Según la autora, actuó de tal forma en busca del cumplimiento de órdenes superiores y por un deseo de ascender en su carrera profesional. Sin justificar, disculpar o negar las hazañas de Eichmann, Arendt entendió que él no era el “monstruo”, el “pozo de maldad”, que era considerado comúnmente.

En referencia a este análisis la filosofa alemana empleó la expresión «banalidad del mal» para explicar que algunos individuos actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre sus actos. En estos casos, la práctica del mal se realiza sin considerar los efectos, con tal que las órdenes para ejecutarlos provengan de estamentos superiores. Al asesinar no sienten cargo de conciencia porque simplemente cumplen una orden. No tienen sentimientos por aquellos que deben maltratar, sus víctimas no son tomadas como personas sino como objetos a los cuales se le aplican agresiones porque las normas así lo establecen.

Este concepto que, en su momento, Arendt lo explicó en referencia a un caso tan “extremo” y paradigmático, podemos verlo en la cotidianeidad en el mundo empresarial. Creamos un sistema que puede llevar a las atrocidades; muchas veces acompañamos a los que hacen las cosas mal porque somos parte de la estructura (por ejemplo, personas que nunca engañarían a su pareja, pero sí engañan en cuestiones laborales porque consideran que forma parte de las reglas del juego de trabajar allí). Sin embargo, podemos buscar la forma de canalizar estas “deficiencias” humanas en un rumbo positivo y eso depende de la imaginación que pongamos a la hora de realizar RSE (Responsabilidad Social Empresarial).

Es así que pienso y encuentro que tenemos muchas cosas interesantes que hacer. ¿Por qué no usar el liderazgo de la autoridad para impulsar buenas acciones? Asimismo, ¿por qué no hablar de la banalidad del bien? Podríamos utilizar la despersonalización, típica del funcionamiento de las empresas, para un fin “bueno”. Tomando en cuenta que los trabajadores muchas veces alivianan sus conciencias jactándose de que simplemente acatan las normas, aprovechemos la oportunidad para desarrollar las buenas acciones, y de esa forma hacemos de la derrota un triunfo. A través de las cadenas de valor que recorren las empresas modernas, se pueden impulsar pequeñas acciones que en conjunto pueden lograr transformaciones significativas. Creo que con ese espíritu se gesta la RSE; por más de que sería fantástico que haya una mayor conciencia social innata, saquemos provecho del poder que adquirieron las empresas y exijámosles cosas. Esa estructura que tan bien funciona para ejercer productividad a nivel “económico” puede ser un medio para banalizar el bien y generar cambios sociales importantes.

Evelyn Einhorn

Nostalgia

25 Oct

¿Por qué será que todas las películas de los 70`s, 80`s y 90`s me gustan más que las de este siglo? Incluso las más cliché, al menos tienen mejor música.

También la lluvia

25 Oct

También la lluvia es una película española, dirigida por Icíar Bollaín en el año 2010, seleccionada por España para el Oscar a la Mejor película de habla no inglesa. La historia se contextualiza y está inspirada en la Guerra del Agua que tuvo lugar en Cochabamba, Bolivia, en abril de 2000.

También la lluvia es una película dentro de otra. Sebastián (Gael García Bernal) y Costa (Luis Tosar) se propusieron rodar una desmitificadora película sobre Cristóbal Colón y el descubrimiento de América. Debido al escaso presupuesto del que disponían eligieron filmarla en Bolivia, uno de los países más baratos y con mayor población indígena de Hispanoamérica, que les servían como actores sin mayores pretensiones de remuneración. Mientras tanto, fuera de la ficción, la privatización y venta del agua a una multinacional estadounidense sembró entre la población un malestar que hizo estallar una ola de protestas que desembocó en la Guerra Boliviana del Agua.

En 104 minutos de película, Icíar Bollaín fusiona pasado y presente, ficción y realidad. Quinientos años después del descubrimiento de América hay un nuevo enfrentamiento de poderes, esta vez no por el oro, lo que se disputa en este siglo es el agua.